jueves, 10 de enero de 2013
Cobardes
La naturaleza humana es cobarde. Tiene que asegurar su pervivencia. Para ello el cerebro teje toda una maraña de razones y realidades que pueden ser de todo menos, honestas. En el juego de la supervivencia, Darwin lo dejó muy claro. Todo vale.
Puedes comprobarlo todos los días en todas las esferas de tu vida. Familiares, amigos, compañeros, jefes, políticos, etc…Todos tenemos una excusa en la boca para poder dormir tranquilos.
No estoy hecho para este tipo de lucha. Nunca lo he estado ni lo estaré. Darwin me ha sentenciado.
Alfiles, torres, caballos y peones. Encuádrame en la categoría que quieras. Estamos muy lejos de las altas esferas. Para eso hay que saber mentir muy bien, sonreír mejor, y apoderarte del talento ajeno todavía más.
Reconozco una cosa. Estamos rodeados de auténticos hijos de puta cobardes. Mean por encima de nosotros y pretenden que asumamos que es lluvia. La lucha de clases continúa. En este país de corruptos, envidiosos e inútiles sin talento al volante de un autobús lleno de niños, tenemos la gran suerte de no disponer, al contrario de lo que sucede en los USA, de permiso de armas y supermercados del plomo.
De no ser por eso, creo que tendríamos unas noticias en las que la sección de deporte, duraría menos que el de noticias de interés general.
Tengo claro que no tengo ni tendré vocación política. Hay que ser demasiado sectario.
Me retiro. La naturaleza humana en muchos aspectos da asco, en otros, da lugar a la esperanza. Como decía Woody Allen, “si Dios existe, debe tener una buena excusa”.
martes, 4 de diciembre de 2012
Medio japoneses
Esta noche dormiré nervioso, recordando lo que es y ha sido.
Le gritaré al cielo que no todo está perdido.
Bebiendo café, manteniéndome en vilo, para no perder,
sonriéndote.
Te prometo que no olvidaré esta promesa,
olvidaré lo que te prometí,
pero esto es un secreto
que ya viví.
Dicen que la vida es un círculo,
recorro sus esquinas,
perfectos lugares de simetría
donde el error te enseña
a perder la razón, o hacerla tuya.
Te prometo que no olvidaré esta promesa,
olvidaré lo que prometí,
sonreirte de nuevo mientras pierdo el honor, y desaparezco,
lentamente.
martes, 13 de noviembre de 2012
Perros y nabos
Somos sombras de lo que fuimos y seremos.
Cercanos al abismo, a la muerte de los sentidos.
Buscamos permanecer dentro de algo, húmedos,
aunque haga daño.
Soy viejo para decirte esto
más el asco que siento es sudoroso,
y su capricho, el don con el que apareces.
Vete a casa y lame esa mierda que tus heridas
rezuman.
Vete a casa lamentándote del asco que es tu vida.
Duerme tranquila pegada a una botella de moral
con la que soportarte reflejada cada mañana.
Consuélate con perros y nabos, de paso que te mueres,
hazme caso.
Finisterre
Es un detalle prevalecer donde otros han caído, o un estúpido acto de cobardía enmascarada de necesidades vitales, o sencillamente un estado natural de sumisión producto de todo lo anterior.
Es un detalle valorar, señorita, la diferencia con indiferencia, o por lo menos, consentir tanta ambiguedad moral sin morirte de verguenza. Es un detalle.
Algo que no soporta el género humano. La indefinición que todo lo permite y justifica. La mitificación de la realidad hasta convertir las mentiras en verdades. Tan sólo un detalle.Cambiar las reglas del juego según vamos quemando cuerpos, el sentido común sin sentido consentido, el "todo vale" mientras yo lo diga. Me asquea, no se lo puedo negar señorita.
No puedo evitar esbozar en mi cara una mueca de profundo y sentido asco cuando tengo la mala suerte de compartir espacio con semejante personaje, vulgar entre los vulgares, que por desgracia, sufrimos todos a lo largo de nuestra vida. Llámenlo suegra o cuñado, jefe o encargado, marido o si lo prefieren, hagan algo mejor. No lo llamen.
Sería un detalle señorita, se lo vuelvo a decir, que en esta vida que nos toca vivir, el karma se manifestase públicamente como aquel mitico personaje de comic de mi añorada infancia. El "motorista fantasma". Como un espíritu justiciero en estos tiempos sin justicia social, encadenaría gargantaas a su moto, poniendo rumbo hasta Finisterre por la AP-9.
Tan sólo un detalle.
domingo, 30 de septiembre de 2012
Rutinas
Por escasos segundos ayer saboreé esos momentos en los que puedes mandar a la mierda absolutamente todo. En ese corto e intenso segundo se presentaron ante mi escenas recientes y pasadas, fingidas o pactadas, en las que me enfrentaba al carnaval del día cotidiano.
Me pude contemplar a mi mismo disfrutando de la música, del frío marino, del hambre retrasada. Lo demás parecía lejano, apenas gozaba de importancia, y sonreí, mucho y alto. Sonreí.
Sé que mañana la rutina volverá a recordar, dejará atrás la borrachera de la semana para golpearme con saña.
Una gota más dentro de un vaso que puedo mover o no. Cuesta, sobre todo cuando el vaso se ha convertido en una gran piscina olímpica.
Tiraré de la cadena...un poco...todo lo que mi mano izquierda me permita.
lunes, 4 de junio de 2012
Viejo
Hoy puedo decir que he renunciado a mi mismo. Prometo morirme pausadamente, hacerme más lento, más conservador, menos literario.
Prometo dar rienda suelta a las rutinas, las diatribas y las romerías. Colgaré bolitas de naftalina, contaré cada moneda para llegar a final de mes.
Criticaré a las jóvenes por su vida malgastada, enviudado por la soledad.
Prometo sentarme cada mañana en ese banco maltratado como yo mismo, con migas de pan y palomas que picotean cerca, a mi lado, los pies.
Prometo enfermar con cada suspiro de aire y perder la vida con todo lo que hice antes.
Prometo envejecer, perder la vida con palabras amontonadas como cabezas guillotinadas.
Guillotina
Las voces pugnan por salir a flote. Una por encima de otra, se amontonan como cabezas guillotinadas.
Ponemos cara de habernos entendido. Cambias de tema y la lluvia arrastra toda la basura acumulada.
No creo en las palabras. No quiero palabras.
Prefiero los gestos, tus gestos, serenos, llenos de sentido, religiosos hasta el fundamentalismo.
Me quedo con tu mirada, quieta, atenta. Tu boca expectante, acechando una sonrisa.
La nariz que me busca, latente, acompasada de latidos. Vida.
En ese breve espacio de tiempo en el que me olvido de mi, doy gracias a quien quiera escucharme, por ti.
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