martes, 13 de noviembre de 2012

Finisterre

Es un detalle prevalecer donde otros han caído, o un estúpido acto de cobardía enmascarada de necesidades vitales, o sencillamente un estado natural de sumisión producto de todo lo anterior. Es un detalle valorar, señorita, la diferencia con indiferencia, o por lo menos, consentir tanta ambiguedad moral sin morirte de verguenza. Es un detalle. Algo que no soporta el género humano. La indefinición que todo lo permite y justifica. La mitificación de la realidad hasta convertir las mentiras en verdades. Tan sólo un detalle.Cambiar las reglas del juego según vamos quemando cuerpos, el sentido común sin sentido consentido, el "todo vale" mientras yo lo diga. Me asquea, no se lo puedo negar señorita. No puedo evitar esbozar en mi cara una mueca de profundo y sentido asco cuando tengo la mala suerte de compartir espacio con semejante personaje, vulgar entre los vulgares, que por desgracia, sufrimos todos a lo largo de nuestra vida. Llámenlo suegra o cuñado, jefe o encargado, marido o si lo prefieren, hagan algo mejor. No lo llamen. Sería un detalle señorita, se lo vuelvo a decir, que en esta vida que nos toca vivir, el karma se manifestase públicamente como aquel mitico personaje de comic de mi añorada infancia. El "motorista fantasma". Como un espíritu justiciero en estos tiempos sin justicia social, encadenaría gargantaas a su moto, poniendo rumbo hasta Finisterre por la AP-9. Tan sólo un detalle.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Rutinas

Por escasos segundos ayer saboreé esos momentos en los que puedes mandar a la mierda absolutamente todo. En ese corto e intenso segundo se presentaron ante mi escenas recientes y pasadas, fingidas o pactadas, en las que me enfrentaba al carnaval del día cotidiano. Me pude contemplar a mi mismo disfrutando de la música, del frío marino, del hambre retrasada. Lo demás parecía lejano, apenas gozaba de importancia, y sonreí, mucho y alto. Sonreí. Sé que mañana la rutina volverá a recordar, dejará atrás la borrachera de la semana para golpearme con saña. Una gota más dentro de un vaso que puedo mover o no. Cuesta, sobre todo cuando el vaso se ha convertido en una gran piscina olímpica. Tiraré de la cadena...un poco...todo lo que mi mano izquierda me permita.

lunes, 4 de junio de 2012

Viejo

Hoy puedo decir que he renunciado a mi mismo. Prometo morirme pausadamente, hacerme más lento, más conservador, menos literario. Prometo dar rienda suelta a las rutinas, las diatribas y las romerías. Colgaré bolitas de naftalina, contaré cada moneda para llegar a final de mes. Criticaré a las jóvenes por su vida malgastada, enviudado por la soledad. Prometo sentarme cada mañana en ese banco maltratado como yo mismo, con migas de pan y palomas que picotean cerca, a mi lado, los pies. Prometo enfermar con cada suspiro de aire y perder la vida con todo lo que hice antes. Prometo envejecer, perder la vida con palabras amontonadas como cabezas guillotinadas.

Guillotina

Las voces pugnan por salir a flote. Una por encima de otra, se amontonan como cabezas guillotinadas. Ponemos cara de habernos entendido. Cambias de tema y la lluvia arrastra toda la basura acumulada. No creo en las palabras. No quiero palabras. Prefiero los gestos, tus gestos, serenos, llenos de sentido, religiosos hasta el fundamentalismo. Me quedo con tu mirada, quieta, atenta. Tu boca expectante, acechando una sonrisa. La nariz que me busca, latente, acompasada de latidos. Vida. En ese breve espacio de tiempo en el que me olvido de mi, doy gracias a quien quiera escucharme, por ti.

martes, 10 de abril de 2012

Ermitaño

Son risas las que se escapan a cada segundo de nuestro lado.
apenas cercanas, se van apagando.
huérfanos de padre y hermano
mordiendo algodones
ocupando espacios.

Son prisas las que le entran al hombre enamorado
apenas sensato, se va conquistado
huérfano de futuro y pasado
mordiendo tus labios
invadiendo espacios.

Ahora se va lejos, el ermitaño
el de corazón frío, templado
a golpe de martillo rezando
por dejar de ser huérfano
de presente y segundos
y poder regresar cerca,
a tu lado.

jueves, 30 de junio de 2011

Un dia ordinario

Me arrancare la piel a tiras
me arrancare el corazon apagado
dejare mis venas abiertas
cada vez que me vaya de tu lado
cada vez que renuncie a ti
me quitare los ojos
me cortare la punta de los dedos
dejare mis heridas abiertas
cada vez que me vaya de tu lado
cada vez que renuncie a ti

conducire despacio mi coche
lejos lejos de todo
intentare apretar mis visceras
y aguantar la respiracion
hasta que todo haya pasado
hasta que vuelva a empezar
curado

domingo, 5 de junio de 2011

Nadie las puede tocar





Las estrellas no se pueden matar. Es de las pocas cosas que el viejo solía murmurar sobre su vieja y destartalada barca.
El día se hacía solitario, la noche te traicionaba con las sombras de la soledad más absoluta en medio de la mar.

Las estrellas no se pueden matar y encerrar bajo llave. Ellas son de las pocas cosas sin corromper. Mira hacia su alrededor, no hay fronteras para extender el dolor que sus manos cortadas por el sedal gritan a cada gota de roja tinta.

Esboza una mueca. A mi edad tendría que estar cuidando a unos nietos. Nunca llegaron. Ese camino se llenó de maleza con la muerte de su mujer, siendo ella muy joven, con su primer embarazo. No hubo más. Tenía el anzuelo clavado, enterrado en las vértebras.

El dolor se mezcla con el dolor. Aprieta los dientes. Se debate entre la clemencia y la rendición. Teñir una con la otra sería fácil. "Nadie te observa"- murmura. "Déjate caer". Deshace el daño. Nada puede hacerle daño ya. Ha pasado el umbral en lo que lo mundano deja de ser importante. Lo prioritario ahora es dejarse caer, mirar hacia las estrellas que nadie puede matar, susurrarles lo cansado que está mientras las olas acompasan el sueño de los cansados ojos azules del viejo.